Aventura de rol infantil: “El Misterio del Gran Árbol de Narán”
Os recuerdo que tenéis la primera aventura navideña aquí: https://de-merryeta-a-sorgina.blogspot.com/2024/11/aventuras-navidenas-en-naran.html
Narán es una pequeña y alegre aldea donde viven solo niños desde el famoso Incidente del Jarro. Aquel día, Pandora hizo aparecer un montón de seres extraños en el valle… ¡y al mismo tiempo todos los adultos se esfumaron sin dejar rastro!
Ahora ha llegado la parte más fría del año. Las noches son largas, los días son oscuros, pero también es el momento de la fiesta invernal más importante. En Narán, las calles se llenan de luces, la gente canta canciones felices y el aire huele a platos calentitos llenos de especias.
El misterio
Hace dos días que los niños decoraron el Gran Árbol en la plaza, y coronaron su copa con la Mágica Estrella, que brilla incluso en las noches más cerradas. Pero desde entonces, algo no va bien. El Gran Árbol parece… enfermo. Lo que empezó siendo una ramita seca se ha convertido en un problema mayor: las ramas más bajas están peladas, como si el árbol estuviera perdiendo su fuerza. ¡Y eso no debería pasar! El Gran Árbol es de hoja perenne, así que debería estar verde y frondoso.
Hay incluso quien asegura que faltan algunos adornos: piñas decoradas, bellotas pintadas a mano, nueces engalanadas con lazos… esos pequeños ornamentos que los niños de Narán fabrican cada año para vestir el Gran Árbol.
Vosotros, jóvenes aventureros, sois más que amigos: sois compañeros de aventuras y defensores del pueblo en estos tiempos de caos. Ahora os encontráis a los pies del Gran Árbol, observándolo con atención.
Sea lo que sea que le ocurre, afecta a más de un metro de altura. Las ramas bajas, peladas y leñosas, contrastan con las ramas superiores, llenas de vida y color. Algo extraño está pasando.
De pronto, Tesa, una niña del pueblo, se acerca corriendo hacia vosotros. Señala una rama y exclama:
—¡Acabo de ver cómo desaparece uno de mis adornos! ¡Y allí faltan otros dos! ¡Ayudadme a levantar esta rama! ¡Rápido!
Si los aventureros deciden ayudarla, deberán realizar una tirada de Fuerza o de Magia (a elección).
Si la tirada tiene éxito, Tesa aprovecha el hueco para gatear por debajo de la rama y meterse en el interior del árbol.
Pocos segundos después escucháis su grito:
—¡Ahhh! ¡Ayuda! ¡Están por todas partes!
Si los jóvenes aventureros deciden ir tras Tesa, descubrirán que dentro del árbol hay un montón de ratones mordisqueando y transportando los adornos, lazos incluidos.
Tesa, con una ramita en las manos, intenta espantarlos mientras ellos corretean sin parar, haciendo un ruido ensordecedor.
Los aventureros deberán ayudarla a ahuyentar a los ratones. Algunos se plantarán y atacarán tímidamente; otros, en cuanto se acerquen, saldrán corriendo. Tras espantar a cuatro o cinco ratones, todos huirán por un pequeño túnel excavado entre las raíces.
Tesa levanta su ramita y, un poco nerviosa, os dice:
Tesa:
—¡Coged una rama del suelo y ayudadme a espantar a esas criaturas!
Cada joven aventurero puede elegir si ayuda o no a Tesa.
Los que decidan espantar a un ratoncillo deberán coger una rama y hacer una tirada de 1 dado de 6.
Resultados de la tirada
-
1–2: El ratón se defiende.
Haced una tirada enfrentada (1d6 del ratón vs. 1d6 de defensa)
Quien saque más, gana. -
3–5: El ratón huye hacia el túnel. (Continuar en Parte B)
-
6: El niño atrapa al ratón Pablo, un ratón especial que aparecerá más adelante. (Continuar en Parte A)
Opcional: Si no sale ningún 6, Pablo puede aparecer igualmente en el túnel (panza arriba) o al final, entre matorrales.
******************************************************************************
Parte A
Ratoncito:
—Me llamo Pablo. Soy el octavo de quince hermanos. Vivimos en un claro al otro lado de este túnel, con mis primos. Es un sitio precioso, lleno de vida, donde la nieve casi no cae.
Teníamos comida guardada para todo el invierno… pero llegaron tres conejos muy malos. Se comieron todo, nos asustaron y hasta amenazan con comerse a los abuelos.
Al cruzar el túnel, los niños llegan a un claro. Allí ven a un montón de ratones rogando a tres enormes conejos, que tienen a un viejo ratón agarrado por la cola.
Si llevan a Pablo con ellos, él exclama:
Pablo:
—¡Mirad, son ellos! ¡Y ese es el abuelo! ¡Ay no! ¡A ver si se lo van a comer! ¡Tenéis que ayudarnos!
Después podrán escuchar lo que dicen los matones (ver parte B).
******************************************************************************
Parte B
Si los aventureros no han atrapado a ningún ratón y cruzan el túnel, escuchan voces al acercarse al claro. La salida del túnel tiene suficiente vegetación como para esconderse un rato y pensar un plan antes de actuar.
Matones (los conejos):
—¡Criaturas inferiores! ¡Debéis traer más comida, mucha más! ¡Y ya sabéis lo que pasará si no lo hacéis!
Ratoncitos:
—¡Nos han pillado! ¡No podemos volver allí! Denos más tiempo, por favor, ¡se lo rogamos!
Matones:
—¡Excusas!
El conejo más grande pone la pata sobre el ratón anciano y presiona, haciendo crujir sus huesos.
El ratón viejo grita de dolor.
Si aun permanecen en el túnel escucharan el crujir de huesos del ratón anciano y el chillido.
Si los héroes deciden actuar de inmediato y enfrentarse a los matones allí mismo, descubrirán que los responsables son tres conejos de pesadilla, criaturas que han escapado del Jarro de Pandora.
******************************************************************************
Enemigo: Conejo de Pesadilla
Los conejos de pesadilla parecen adorables conejitos de peluche… pero en realidad son zombis llenos de remiendos.
-
Su relleno es un humo denso y negruzco que a veces se escapa por cualquier agujero.
-
Tienen voz grave y siempre actúan en pandilla.
Estos conejos, enormes y arrogantes, están amenazando a los ratones y causando caos. Ahora es el momento de decidir si los jóvenes aventureros se enfrentarán a ellos o si intentarán otra estrategia.
Cuando un conejo de pesadilla es derrotado:
Se convierte en un humillo negro, explotando en un ligero ¡puf!
Sus restos son absorbidos por el Jarro de Pandora, y dejan caer los adornos robados del Gran Árbol.
-
Además, aparecen unos colgantes misteriosos con forma de bellota dorada que emiten una magia suave.
******************************************************************************
Si los héroes intentan negociar
Si los niños intentan hablar con los conejitos de pesadilla, descubrirán rápidamente que no son criaturas amistosas. Los conejitos responden con una actitud chulesca y arrogante, moviendo sus orejas remendadas y dejando escapar hilillos de humo oscuro mientras se burlan:
-
“¡Somos más grandes y más fuertes! Podemos hacer lo que queramos.”
-
“Hemos salido del Jarro… y traeremos caos y destrucción hasta que nos cansemos.”
-
“Somos seres divinos. ¡Deberíais adorarnos! Traed comida o ateneos a las consecuencias.”
-
“Somos inmortales. Nunca podréis acabar con nosotros.”
Está claro que no tienen intención de negociar.
Si los héroes no actúan
Si los aventureros dudan qué hacer o no intervienen a tiempo, los conejos muestran su crueldad sin dudar:
Matones:
—¡Ratones, al túnel! ¡O la próxima será la anciana!
En ese instante, agarran a una ratona muy mayor por la cola y la llevan con ellos mientras avanzan hacia la salida del túnel. Cuando finalmente llegan al Gran Árbol, el caos estalla:
-
Los ratoncillos se dispersan por los alrededores, asustados, empujando a niños curiosos que se habían acercado a mirar.
-
Los tres conejos matones empiezan a zarandear el Gran Árbol con violencia, haciendo caer hojas, adornos e incluso haciendo temblar la Estrella que corona su punta.
El mensaje es claro: Ya no queda más remedio que enfrentarse a ellos.
Después de la batalla
Tras el combate, los conejos de pesadilla matones son finalmente derrotados. En el momento en que los héroes los encierren en el Jarro de Pandora, su cuerpo remendado estalla en un puff de humo oscuro, dejando caer:
-
Adornos del Gran Árbol que habían arrancado.
-
Un puñado de bellotas doradas mágicas, que emiten un brillo cálido y vibrante que regenerará las ramas marchitas.
En cuanto el peligro desaparece, los ratoncitos se acercan corriendo y comienzan a cantar y saltar alrededor de los aventureros:
—¡He-ro-es! ¡He-ro-es!
La Estrella del Gran Árbol parpadea suavemente y las bellotas doradas liberan una energía sanadora, un aura dorada que se eleva hacia las ramas y las repara, devolviéndoles la fuerza.
Fin del misterio
Tesa se acerca con expresión preocupada y divertida a partes iguales:
—Bueno… ¿y ahora qué hacemos con todos estos pequeñines?
Los héroes deciden el destino de los ratones: si regresarán a su claro, si se quedarán en los túneles bajo el Gran Árbol o si buscarán un nuevo hogar.
Sea cual sea su elección, la escena final muestra a los niños de Narán reuniéndose alrededor del Gran Árbol. Con la magia restablecida y las ramas sanas, vuelven a colocar adornos, reír, cantar y agradecer a los jóvenes aventureros por haber salvado algo mucho más grande que un árbol: la alegría y el espíritu de todo el pueblo.



Comentarios
Publicar un comentario